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Alimentos

¿Por qué amas el queso? lo científicos lo explican en esta nota

Alguna vez te has preguntando ¿Por qué te gusta tanto el queso?, es esa obsesión de echarle queso a absolutamente todo lo que ingerimos, incluso al arroz, o a una ensalada. Un reciente estudio nos explica las posibles causas de esta adicción a este alimento.

A menudo se nos advierte que la sustancia amarilla está llena de grasa saturada, pero esto no nos impide alcanzar esa dosis extra.

De acuerdo con un nuevo estudio, esto se debe no solamente a que somos glotones, podría, de hecho, ser hasta nuestro propio ADN.

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El estudio encontró que el queso desencadena la misma parte del cerebro que incluso algunas drogas.

Los científicos de la Universidad de Cambridge han descubierto que aquellos con un gen relacionado con la obesidad ya tienen una predisposición para alimentos altos en grasa, pero menor preferencia por los alimentos ricos en azúcar. El gen en cuestión se llama MC4R y se cree que afecta a una de cada 1.000 personas.

El estudio refleja que un equipo de 54 voluntarios – algunos con MC4R, algunos magros y otros obesos – se les ofreció porciones ilimitadas de Korma de pollo, seguido de un postre inglés conocido como Eton Mess dessert.

Para poner su teoría a prueba, los voluntarios recibieron tres muestras de cada plato con diferentes contenidos de grasa y azúcar; el contenido de grasa del curry varió entre un 20 – 60 por ciento y el contenido de azúcar del postre varió de 8 – 54 por ciento.

Después de probar las muestras, los voluntarios podían comer tanto como quisieran.

Los investigadores encontraron que, si bien no hubo una diferencia real en la cantidad consumida entre los individuos, las 14 personas con MC4R comieron sin saberlo, una proporción significativamente mayor de la Korma de alto contenido en grasa; 95 por ciento más que los participantes delgados y un 65 por ciento más que aquellos con obesidad.

Cuando llegó el postre, los que tienen MC4R defectuosa les gusta menos la opción de alto contenido de azúcar que sus contrapartes.

El profesor Sadaf Farooqi, neurocientífico y co-autor del estudio dijo Munchies: “La gente no podía decirle no a la comida y esa fue la clave. Ellos [los participantes con el defecto MC4R] todavía comían mucho más alta grasa y mucho menos del nivel alto de azúcar, lo que sugiere que el cerebro tiene maneras de recoger los niveles de nutrientes”.

La buena noticia es que, mientras que los alimentos grasos indulgentes deben ser vistos como un gusto ocasional, si la tentación invade y simplemente no puede resistirse a ahondar en una losa de queso al menos ahora se puede perder parte de la culpa.

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